Dejarse llevar por esa melodiosa fantasía que te hace soñar estando despierto. Disfrutar de esa felicidad y esa paz que solo ello te aporta. Gozar de toda esa satisfacción durante el tiempo que dure, sin saber cuánto será, sin preguntarte cuánto durará. Tan solo deleitándote hoy, sintiendo hoy, viviendo hoy. Y estando agradecido eternamente porque un día llegaste a tener el placer de verlo, conocerlo y disfrutarlo.