Es normal tener días malos, es normal venirse abajo tras cada intento fallido. Pero no todos lo son. No hay que mirar solo las veces que tropiezas, también debes fijarte en las cosas que haces bien, en las cosas que conseguiste. Darte cuenta que eres persona. Que no todo lo que te prepongas lo conseguirás, pero que muchos de tus objetivos los alcanzaste y puedes seguir así.
Que no te pueda la impaciencia, que no te pueda el miedo, que no te pueda lo que digan los demás. Cree en ti, en lo que sabes que eres capaz de hacer. Porque lo sabes. No dejes que nadie te haga pensar lo contrario, que no te hagan pensar que no vales solo porque quizás de 10 intentos conseguiste 3. Sí, solo es un 30%. Pero esto no demuestra que no puedas lograr lo que te propongas, solo que necesitas más tiempo y más intentos para alcanzar tus objetivos. Ello no te hace menos que nadie. Tal vez en tu vida se presenten más dificultades, más obstáculos en el camino que en el de otras personas. Pero no hay que compararse con nadie porque cada ser humano es un mundo. Tarde o temprano llegarás al final del camino y, créeme, no hay mayor satisfacción en la vida.
Así que se fiel a lo que crees, a lo que quieres, a ti mismo. Y lucha hasta el final. Recuerda, en la vida, las cosas más difíciles son las que realmente merecen la pena.
Chapó!
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